Pasaron.
Se fueron aquellos momentos de risas;
desaparecieron
entre relojes y juguetes
los planes de mañana.
Llegaron.
Los otros,
los amigos de hojalata,
los que entierran el cariño
y te alejan de la esencia.
No se borraron los recuerdos,
ni los deseos,
ni ese olor a verano..
...siguen ahí..
pero ya no duelen...
...oprimen un alma encharcada.
No se borraron las miradas,
ni las presencias deseadas...
siguen ahogándome a ratos
y quitándome la calma.
Y me pregunto si algún día
podremos vencer a esta vida tan oscura
y dejar que vuelva la inocencia de las tardes
y de los días
y de las mañanas.
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